
Así me sentí la semana pasada cuando aterricé, sin saber muy bien porqué (por falta de voluntad, supongo) en el megaplató de OT. Resulta que mi hermana consiguió entradas para ir a ver la gala y allí que fuimos. Más de cinco horas sentadas en butacas imposibles y acatando sin derecho a réplica las órdenes de un bufón caricaturesco (dígase animador de masas), un regidor graciosete y unas, llamémoslas acomodadoras, de insolente y dictatorial carácter (condición indispensable, parece ser, para ocupaciones de contratos basurilla).
Antes de entrar, nos dieron nuestro pienso correspondiente y agua, eso sí, muuucha agua. La noche prometía ser larga (no se equivocaron). Comprimidos cual blisters de medicamentos perfectamente alineados, no teníamos opción de movimiento alguno. Todo estudiado milimétricamente, cada cual cumplía a la perfección con el papel asignado. Triunfitos, presentador, jurado y, por supuesto, el público. ¿Qué sería de este tipo de programas sin público? Pienso que no serían nada. El 80% del espectáculo lo proporciona el foso. Si ya me agobié estando sentada, no puedo ni imaginar las cinco horas que debieron pasar de pie, en plan sardinitas, los de abajo. Pero bueno, imagino que la gente antes de ir ya sabe a lo que va...
Que conste que he de confesar que siempre he sido bastante fan de este programa (salvo, claro está, este año). ¿Valió la pena? Sí, hasta cierto punto. Si obviamos el calor que hacía, fruto de los neones pegados tras nuestros cogotes; la duración del programa y, como no, la sensación constante de sentirte un títere desprovisto de voluntad... digamos que mereció la pena (¿?). Escuchar música en directo, ver a un J.V. más imponente si cabe en persona; a N.G. (insolente seductora); a Risto, no tiene precio. Pero comprobar que una escultural Soraya es más blanca que yo (que ya es decir) fue lo mejorrrr!!!
El precio de la fama fue dormir cuatro horas y arrastrar el cansancio durante toda la semana. No está mal. El precio de la vida es sentirte, en más ocasiones de las que te gustaría, cabeza de ganado directo al matadero. Reivindico la individualidad, las ideas propias, la iniciativa, la originalidad, el aniquilamiento de lo impuesto ¿quién da más? Cuando sepáis la fórmula, me avisáis ¿OK?

Yo también reinvidico todo eso, excepto cuando hablamos de OT. Este año todavía no me he enganchado pero confieso que los otros años lo he ido siguiendo y hasta voto! Me hubiera encantado ir de público a pesar de todas las torturas que nos cuentas. Aiss que envidia. A ver cuando nos vemos y me lo cuentas de primera mano. Besos !
ResponderEliminarPues todavía estás a tiempo de ir, sí, sí... Pero ármate de paciencia, se hace interminaaable!
ResponderEliminarA ver si organizamos algo en breve y nos vemos ok?? Besazo